miércoles, 17 de noviembre de 2010
Hoy me toca ser feliz!
¿Por qué me deprimo? Creo que lo sé... pero no sé como decirlo. Pero cuando me toque estar triste me acordaré de escribir porque hoy me tocó estar triste. Mientras, pienso que es una pregunta que no se puede responder. Pero que si me ayuda a pensar quien soy.
Pero igual queda la duda, no?
domingo, 10 de octubre de 2010
Sara...
jueves, 4 de febrero de 2010
sábado, 14 de noviembre de 2009
No desesperen que pronto llegará
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El padre que siempre tuve
Han pasado ya 20 años desde esa decisión. Y, bueno, ha sido una vida, no dos vidas, sino una vida de dos personas. En 20 años he querido, odiado, y, aunque algunos no lo crean, maldecido a mi madre. No espero que me den la razón, ni que me comprendan, solo que me lean. Mi madre no ha sido la madre perfecta, ni yo tampoco el hijo perfecto. Pero, claro, una pregunta sería ¿que és una madre perfecta? Tal vez, creemos que una madre perfecta es aquella madre que nos pintan algunos medios, no? La madre cariñosa, entregada completamente a su hijo, a su familia y que quiere lo mejor de ellos. Bueno, yo hasta hace unos años, creía que mi madre no era eso. Creia eso, porque mi madre siempre llegaba del trabajo, enojada, con una amenaza que si le hablaba, o me quejaba de algo, iba a desfogar su ira conmigo. O recuerdo, una vez, que me gritó enfrente de un taxista, pues, si llegabamos tarde, me iba a hacer un escándolo horrible e incluso golpearme. O cada vez que me enfermaba, siempre me gritaba. Yo pensaba que mi madre, pues, me tenía como una responsabilidad. Sonará feo, pero, pensaba que era su responsabilidad por "haber metido la pata".
Por mucho tiempo desee tener otra madre, otra vida, otra cosa, deseaba saber si el vivir con mi padre hubiera sido mejor. Deseé, como todos alguna vez creo, nunca haber nacido. Así fueron varios años de mi vida. Pensaba en mi madre como un ser al que debía temer. Que al equivocarse nunca podía decirlo, aceptarlos. Y lo que pensaba lo odiaba. Creaba odios, temores, maldiciones. Y prometí ante Dios nunca ser así. E incluso prometí que apenás pudiera largarme de este hogar, nunca más volver a verla. Me escapé varias veces, nos peleabamos varias semanas. Semanas sin hablar... ni hola ni chau. Tal vez unos me dirán "que basura eres, es tu madre no?", otros dirán: "brother, madre soltera, comprendela tmb no?". Pues, bien, tienen razón, pero no sé hasta que punto lo decían por un "formalismo" de una idea de "respeto a la madre" o lo decían porque realmente entendían mi situación y me trataban de aconsejar. Tal vez ahí pocas personas me entendieron creo. Especialmente tres diría yo. No diré nombres, pues no compete a la situación.
Así que, al final, puedo decir amo a mi mamá. No sé si deseara volver el tiempo y cambiar todo. Sería un poco escapar de los problemas. Creo que esta experiencia que viví me sirvió para responder esas preguntas: ¿dónde está mi padre?, y, ¿por qué mi mamá es así?... Creo que ya, en parte, las respondí. Mi padre está donde yo quiero que esté tal vez. Tampoco quiero pasar de espiritualista. Sé que mi padre está en algún lado de este planeta, pero padre en el sentido de aquella persona que me cuido, estuvo siempre acá conmigo.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Una Navidad sin ti
miércoles, 28 de mayo de 2008
En el principio...
Cuando Adán y Eva se encontraban en el paraíso fueron tentados por la serpiente y cayeron en pecado. La serpiente quiso tentar a Chuck Norris... acabó rogando a Dios por su vida. Abel nunca fue al paraíso, lo mandaron al destierro. Caín no mató a Abel, Chuck Norris lo mató.
Cuando Moisés abrió las aguas del mar rojo, Abel se encontraba con él y su pueblo. Pasaba por la tierra seca cuando una ballena se lo comió. La Biblia dice que Jonás pasó solo dentro de la ballena... mentira, la pasó con Abel. Jonás le dijo a Abel: Abel, hermano, yo estoy acá por desobediente, tú por qué?, Abel respondió: yo... por webon. El mar no hundió a los egipcios por orden de Moisés, fue porque las aguas escapaban de Chuck Norris
La Biblia dice que fueron 12 los principales apóstoles... mentira, fueron 13, lo que pasa es que la Iglesia censuró el Evangelio según Abel. Los romanos no mataron a los cristianos, fue Chuck Norris, por qué quiso enseñar que él es el único mesías.
(La otra semana viene, en el fin de los tiempos)
domingo, 24 de febrero de 2008
Un Nano para Toto
sábado, 12 de enero de 2008
Ponerlas a perrear es mi deporte favorito
Descríbeme en tres palabras...
para la cama estarías más q bien...
para conversar sobre la vida
prefiero hacerlo con mi perra q "dice" cosas más interesantes
si, tiene buen cuerpo del superficialismo
su ocasional ingeniudad no es motivo de burla, sino de gracias y dicha
vacía apetitiva superficial
egocéntrica superficial discriminadora
te gusta su culo cierto ?
caliente amena superficial
sincero malevolo y misterioso
Como se ve, casi gran parte de las descripciones fueron de mujeres que nos rodean. Algunos se sorprenderán de este lado escóndido de mi ser erótico que tengo. Pero así cuando se habla con Cesarín.
Por último, irónicamente, recalcando el último post de Abel, las mujeres nos joden casi las 24 horas del día. Jaja, pensar que se cumplió lo que dijo incluso en mis ratos de ocio, que casi siempre, son entrenidos.
viernes, 11 de enero de 2008
Juguetes
Este es el primer post que escribo. En realidad, este blog fue creado a finales de noviembre del 2007; pero, por ciertas razones nunca me atreví a escribir nada. Varias fueron las razones. Miedo a una mala redaccion, temor a las fuertes críticas (más conocidas como "comentarios") de las personas con experiencia en este campo social, temas triviales, y un temor propio hacia un rechazo expresivo. No obstante, mi madre y dos queridos amigos, Abel y Rafael, me incentivaron para escribir sin miedo a las consecuencias posteriores y así tratar de superar mis temores. Me vale recordar que lo último que me animó a hacerlo fue el "título" o nombre de este blog: "Escribir es describir la dignidad humana". De esta manera, inaguro este blog, que por cierto, irónicamente tengo una botella de champán a mi lado.
Juguetes. Casi la mayoría de las personas han tenido la ocasión de poder compartir momentos de su niñez e infancia con la grata compañía de juguetes. Desde los carritos a fricción hasta las últimas "Barbies" del mercado vemos que son varias las clases de juguetes con las que hemos marcado esas etapas de nuestras vidas. La razón por la que elegí este tema fue la actividad que realicé, o que empecé a realizar, el viernes 11 de enero del presente año. Me encuentro disfrutando mis vacaciones en la siempre bella, pero méndiga, ciudad blanca, Arequipa. Aquí radiqué los primeros once años de mi vida, por tanto, aquí obtuve mis primeros juguetes. Al mudarme el 2001 a la tan movida "rica" ciudad de Lima, solo llevé una parte de todos mis juguetes; ya que, tenía la esperanza de volver a vivir en la blanca ciudad (algo que no sucedió pues nuevos sentimientos y metas van ocupando el lugar de las viejas). De esta manera, este verano me propuse a llevar mis antiguos objetos de aventuras infantiles a mi hogar en Lima. Es así, que con la ayuda de mis abuelos, primas, tías y mi madre empezamos a buscar en los viejos baúles y cajones mis antiguos juguetes. Y tras una gran cantidad de polvo y la asfixiante cantidad de insecticidas, logré mi objetivo.
Una vez que hallé mis viejos tesoros, empecé mi gran labor de búsqueda y rescate de lo servible y no servible. La dicha que me invadió el pasado once de enero seguramente muchos la han podido tener. Encontré mis viejos peluches, como el Señor Osito Panda; mis aún resistentes carros a control remoto, como mi primer auto remoto TYCO; mi equipo de los X-Men que mi tia me trajo de los Estados Unidos; mi juego Lego del Barco Español; varios carritos (como les llama mi madre); muñecos de series conocidas, como mi Seya de los Caballeros del Zodiáco; y por último dos juguetes que realmente me han cautivado todo el día: mi primer trencito "a pilas" y mi pista de carreras, cuyos nombres aún no recuerdo.
Cada caja que destapaba o cada bolsa que abría conllevaba recuerdos a mi mente, recuerdos vanos posiblemente en algunos casos. Estos recuerdos estimulaban mi sonrisa, derramaban mis lágrimas, reflexionaban a mi mente. Así pasé las primeras horas de la mañana. El momento más especial de todo el día fue el que empezó a las 3pm y duró hasta las 11pm. Al encontrar mi primer trencito y mi primera pista de carreras tuve el infantil y fabuloso deseo de abrirlos y empezar a jugar con ellos, como en aquellos tiempos en el cual vivía bajo el techo del sudor de mis abuelos y la fraternidad de una familia humilde. Sin embargo, en mi desesperación, me olvidé de comprar las baterías, limpiar un poco los rieles, las pistas, los carros. Así, le pedi a mi madre la "guita" para comprar las baterías, a lo cual ella respondió: "el papá debe tener". Mi abuelo... Mi abuelo no es de profesión ni pensamiento, es un hombre hecho por la vida dura. Mi abuelo, o mi papá Avelino. Mis abuelos vienen de familias humildes, provincianas, épocas marcadas por la crisis de un país sumergido en la pobreza, en la crisis social. Tuvieron que dejar uno de los derechos que muchos de nosotros gozamos, la educación; y así empezar a trabajar, ya sea en el campo, en el hogar; ya sea limpiando o trapeando. Mis raíces son esas. La Arequipa profunda, la Arequipa dolida, la Arequipa bella.
Mi abuelo nunca tuvo la infancia que yo tuve. Hijo de un madre ruda y estricta y de la crianza de un padrasto paternalista y exigente. El caminar por los campos desde niño pasteando animales con solo una pequeña bolsa de mote y tostado para comer al día, se refleja en la expresión de sus ojos cansados y pesados, pero que a la vez muestran un fervor de "haber hecho las cosas bien". Luego, tal como me contó mi abuelo, llegó a la ciudad urbana creciente de los años 70 de Arequipa. Empezó limpiando en casas hasta que llegó a La Comercial. La Comercial es recordada por muchos de los antiguos arequipeños, como el primer lugar donde llegó la tecnología. Propiedad de los representantes de la empresa Philips en el Perú, es aquí donde mi abuelo empezó su labor. Empezó limpiando como todo recién andino llegado de arriba, de la sierra arequipeña; mas su curiosidad lo llevó a buscar una superación. Así, empezó a observar a los técnicos que la empresa. Aprendió a como soldar, evaluar el desempeño de los artefactos, a arreglar los artefactos. Es así como logró ascender a un oficio mejor.
Toda la experiencia de lo anterior narrado conlleva a pensar practicamente que mi abuelo es un experto en artefactos eléctricos. Es por eso que la respuesta directa de mi madre fue la de preguntar a mi abuelo. Así, con mi abuelo y mi madre nos dedicamos a revisar cada pieza de los dos juguetes con los que tanto anhelaba volver a jugar. Midiendo las cargas de las conexiones, revisando los rieles, las pistas, etc. Así, pasamos la tarde. Pero lo especial fue ver a un viejo, un padre, un abuelo, cariñoso pese a su crianza, dedicado a ver la sonrisa de sus seres queridos en un objeto material. Una dedicación a encontrar una solución, pese, a sus problemas de "parkinson" (disculpen si no es la forma correcta de escribir la palabra) y su ya degastada vista. En ese momento, tal vez, sentí más cerca al hombre que puedo llamar padre, pues, nunca conocí al mío.
Fue una tarde y noche inolvidable. Probando diferentes juguetes para verificar su estado, compartiendo memorias con el viejo y mi madre, riéndonos de las travesuras que hacía mi perra al tratar de perseguir a un robot ruidoso y armonioso, y tratar de encontrar las mismas alegrías vividas en mis recuerdos. Mas, lo que más me impacto fue la petición del viejo: "hijito, por favor, dejale unos juguetes a tu hermanito Rafaelito". Rafael, mi primo, hijo de una de mis tías. Una madre, como la considero, que ha sufrido mucho. Que el destino, la suerte, la dicha, lo que sea, la colocaron en una situación difícil. Sin trabajo, con un hijo y un marido, del cual prefiero no opinar. No obstante, siempre mi familia ha mostrado la unión y cariño incondicional a cada problema que tenga cada individuo del grupo. Así, los hermanos, sobrinos, y padres ayudamos a esta mujer y a este pequeño pedazo del cielo, Rafaelito. De esta manera, el viejo me pidió darle juguetes. Es así que seguí el deseo del viejo y busqué de entre los mejores juguetes tres en especial, de los cuales uno de ellos es el trencito. Tal vez el viejo no mostró ninguna sonrisa, ni se vio alguna lágrima por su mejilla, pero el verlo sentado observando la noche y las estrellas me hacen pensar que su felicidad es la dicha de saber que "ha hecho las cosas bien".
Así, acabo este mi primer post. Tal vez, no he dejado cual era el fin de este escrito; pues, la verdad, como diría un amigo, no sé para que lo hice. Solo escribí, tal como dijo Nuria, lo que sentía dentro de mí.
